Boda en Bodega Rezabal: Inspiración para una ceremonia mágica en el jardín entre viñedos

Hay bodas que, desde el primer momento en que los novios te contactan, sabes que van a tener una energía especial. La de Vanesa y Jon fue, sin duda, una de ellas.

Cuando me contaron que su idea era celebrar todo el día —desde la ceremonia hasta la fiesta— en la Bodega Rezabal, supe que el resultado visual iba a ser espectacular. Si conocéis este rincón entre Zarautz y Getaria, sabréis de lo que hablo: hectáreas de viñedos que parecen caer directamente al mar Cantábrico y una luz que, al atardecer, se vuelve pura magia para un fotógrafo.

Pero más allá del entorno, lo que hizo vibrar este día fue la conexión de Vanesa y Jon, y cómo decidieron vivirlo: rodeados de su gente, con naturalidad y disfrutando de cada segundo.

Una ceremonia en el jardín entre viñedos

Una de las mejores decisiones que tomaron fue realizar la ceremonia civil al aire libre, allí mismo, en el jardín de la bodega.

El entorno no necesitaba artificios. Con el telón de fondo de las vides y la brisa del mar, el ambiente era íntimo y relajado. Como fotógrafo, las ceremonias al aire libre son un regalo: la luz natural nos permite captar las emociones de forma pura, sin filtros. Hubo lágrimas (de las buenas), risas cómplices y unos votos que nos pusieron la piel de gallina a todos los presentes.

Vanesa estaba radiante, y la mirada de Jon al verla llegar por el jardín lo decía absolutamente todo.

La magia de los detalles (y de Ennea)

Organizar una boda donde todo fluya, especialmente cuando se celebra al aire libre, requiere una coordinación experta. Y aquí es donde se notó la mano de las chicas de Ennea Wedding Planners.

El diseño del espacio, la decoración floral que se integraba perfectamente con el verde del entorno, y el "timing" perfecto de todo el evento hicieron que tanto los novios como los invitados (¡y yo mismo!) solo tuviéramos que preocuparnos de disfrutar. Cuando hay un buen equipo detrás, se nota en el ambiente relajado de la boda, y eso siempre se refleja en las fotografías.

El cóctel y la luz dorada

Tras la ceremonia, el cóctel en las terrazas de Rezabal fue el momento perfecto para captar abrazos, brindis con txakoli y la alegría desbordada de los invitados. Aprovechamos los últimos rayos de sol, esa "hora dorada" que en el norte dura apenas unos minutos pero que es inigualable, para escaparnos con Vanesa y Jon entre las viñas.

Esos minutos a solas, lejos del bullicio, son mis favoritos. Es cuando los novios por fin respiran y se dan cuenta de que: "¡Ya está, estamos casados!".

Vanesa y Jon, gracias de corazón por confiar en mí para documentar un día tan increíble. Vuestra energía y vuestro amor hicieron mi trabajo muy fácil.

Os dejo con un resumen de lo que fue este día inolvidable en Bodega Rezabal. ¡Espero que os guste tanto como a mí!

¿Te casas pronto y buscas un estilo de fotografía natural y emotivo para tu boda? Me encantaría conocer vuestra historia. ¡Escríbeme y charlamos!

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