Ver el atardecer desde lo alto de una montaña es algo especial. Las vistas que tenemos en el ocaso suelen ser espectaculares, tenemos una vista panorámica de todo nuestro alrededor y si coincide con un día despejado, las luces que baña cada rincón y cada pico a nuestro alrededor son de otra dimensión.
Ellos son Eider y Gorka desde la pequeña cumbre de Belar (897m), situada en la sierra de Aloña.